miércoles, 17 de octubre de 2012

JUVENTUD, DIVINO TESORO, y sin embargo...

Indignados desde el sofá

 

               A los jóvenes de nuestra generación les importa su indumentaria no solo para estar guapos: quieren resultar atractivos para aquello a lo que ellos mismos quieren acercarse y no ya en términos de amistad o de buscar pareja sino que sobre todo trata de sentirse indentificado con una agrupación de gente. La apariencia no se limita a la forma de vestir: se trata de un uso del lenguaje, de las actividades y bares que frecuentan los fines de semana, de relacionarse con una forma de pensar. La moda ya no se limita a la ropa sino que también existe la moda del "Tibet Libre", "Kony 2012" y otras causas humanitarias que llevan años sobre la mesa y que de repente se revindican en las calles, en las banderas colgadas en las terrazas de las casas, cartelitos en las farolas y camisetas... y desaparecen. El joven se ha estado quejando de problemas muy lejanos a su realidad, dejando que otros tengan que solucionar los conflictos.
         Con este modo de proceder nos enfrentamos ahora a problemas reales, cuando se desmoronan los esquemas de nuestra sociedad tan perfecta y dejada en manos de aquellos a los que pedíamos que "resolvieran" los problemas . Aparecen los Indignados, el movimiento 15M que en verano cierra por vacaciones - hay muchos festivales donde los jóvenes también se reúnen durante la época estival. Este "movimiento" es lo que sale de sus inquietudes: el sentarse en una plaza para discutir lo mal que va todo en todas partes, todos con el mismo discurso quejica y sin aportar ideas. Todos unidos por una supuesta buena causa, enfrentándose a nadie sabe exactamente qué, igual que ilustraba Orwell en su magnífico 1984 en una guerra ficticia contra el caos para que todos se sintieran unidos: "La guerra es la Paz, La Ignorancia es la Fuerza".
          Sustituyendo el término Ignorancia  por Conformismo, este lema es aplicable a la actualidad. Porque conformismo es un término que describe muy bien a nuestra generación. Y esta forma de ser viene del modo en el que se transmite el mundo que nos rodea: sobre todo a través de los medios de comunicación. No paran de enseñarnos cómo una pandilla de personajillos resuelven sus conflictos privados sin ningún pudor: el público abuchea al malo y adora al bueno. Es la cultura del adoctrinamiento, y no es nada nuevo, ocurre en cualquier otro momento de la Historia. Solo que estábamos convencidos de que ese no era nuestro problema.
           La referencia a J. McDermott en el libro Invitación a pensar: "Debemos estar precavidos acerca de lo heredado (...) pues es la calidad de nuestra experiencia lo que resulta decisivo" descubre muy bien el hándicap de nuestra generación: se crean experiencias ficticias a través de los medios de comunicación y luego esto se expresa con un patrón de ideas definido por el canal de televisión que uno prefiere ver, el discurso más atractivo, y sobre este discurso nadie puede añadir ni cambiar nada.
            El miedo a pensar es la final el haberse sometido a lo que otros esperen de nosotros, no funcionamos sin que alguien nos diga lo que es Bueno y lo que es Malo, pero tampoco reflexionamos nosotros mismos sobre ello: la tele, Wikipedia, el whatsapp y Twitter tienen la respuesta a todo. Al final parece que Orwell no estaba tan lejos de la realidad cuando decía que "La Libertad es esclavitud".

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