viernes, 29 de noviembre de 2013

Las metas son solo excusas para disfrutar del camino


Recientemente he tenido la suerte de tener a mi disposición un ejemplar mal editado de “Un mundo feliz” en el que he descubierto un principio del que había sospechado pero para el que aún no había encontrado apoyo: la perfección es la destrucción de la persona. O del hombre en su origen. Es la pérdida de referencias y del mero sentido de la vida. No hay principio ni fin en la perfección y ninguna mente humana puede abarcar siquiera tal concepto.

Soy una persona perfeccionista-sin duda desorganizada también- He ido detrás de una perfección pero jamás he llegado a ella porque no la puedo percibir, no todavía. La he buscado en mí, la he buscado en otros y sobre todos en las personas que quiero o admiro; no está en ninguna parte, salvo en lo que el hombre no controla: el Universo. Y aun así, quién se atreve a juzgar sobre si el Universo comete errores…

De este modo sustento y extrapolo la idea de imperfección como inevitable de cara a la sociedad. Sin ella, sin los errores, sin todas las emociones humanas vibrando en la Tierra no seríamos más que unos simios luchando por sobrevivir a base de agua encharcada y de carroña.

En la película de “2001: una odisea en el espacio”, ¿qué hace el mono al ver el perfecto monolito? Se aturde, lo mira con miedo, se acerca a él despacio y en su primera manifestación de curiosidad ante lo nunca antes imaginado, se atreve a tocarlo. Ha descubierto la perfección. En su primitiva mente surge el primer “¿Por qué?”. Asume de este modo su debilidad, porque su ignorancia no le permitirá descubrirlo nunca. Él no se da cuenta, pero puede que de algún modo lo sepa. Lo que le convierte en férreo defensor de su territorio, de lo que considera suyo, a base de manifestaciones violentas de su derecho sobre otro mono de permanecer en determinado territorio. Y mata a miembros de su propia especie. Es el caos.

El camino de la evolución nos devuelve a nuestro tiempo, entendiendo como “nuestro” el momento en el que el hombre empieza a expresarse artísticamente. El arte es un modo de acercamiento a ideas abstractas, un nivel superior de comunicación: primero fuimos monos que nos comunicábamos a palos, después hombres con signos de inteligencia al fabricar herramientas básicas, hasta que llegamos al nivel de persona, que experimentamos la necesidad de mantener una comunicación mas allá del presente o de la necesidad del momento. Una exhibición de las primeras relaciones del ser humano con lo trascendental: el arte. Esos primeros individuos que abordaron la idea del mas allá consiguieron que ésta predominara en la Tierra. Miremos donde miremos, las culturas que se han desarrollado hasta hoy iban detrás de una idea del Todo en el más allá. Ninguna cultura histórica se ha desarrollado en la idea de que después de la muerte solo haya vacío. Eso es algo que se tiende a creer hoy en día, por la inclinación ultra racionalista de las sociedades que estamos creando.

Parece que olvidamos que la ciencia sin búsqueda filosófica no se hubiera desarrollado. Sin filosofía no se podría explicar la voluntad del hombre en descubrir su dimensión material cuando se plantea su realidad existencial. Del mismo modo que la inteligencia no habría ido en aumento de no haber sido por el descubrimiento de la ciencia. Una profesora de la universidad de Navarra dijo una vez “cuanto más respuestas tengas, mas preguntas te harás”. Y creer en la ciencia como única forma de justificar los actos humanos y como solución a todas sus incompetencias, ´tiene como incoherencia el hecho de que solo puede ser concebida y manipulada por hombres, que cometen errores. Los hombres se equivocan, esa es nuestra condena y al mismo tiempo nuestra liberación.

La persecución de la perfección en este vacío lleno de defectos es la vida: vivir es el camino.

La elección de éste depende muy diversos factores, y sin duda los hay mejores y peores. Puesto que supongo la Vida como un medio de conocimiento a través del contacto físico y químico con mi entorno, y que además me ciño a creer que  hay una parte del humano que escapa a cualquier fórmula matemática, deduzco que la muerte no es mas que la transformación de nuestra dimensión material y que el resto forma parte de ese Todo perfecto. Póngale el nombre que estime. 

 

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