Ignorancia hipotecada
El nivel de conocimientos sobre política y métodos administrativos en un país es medible por el discurso que ofrecen los medios día a día. Esta semana sin ir más lejos está en boca de todos el tema de los desahucios, un drama humano pero ¿acaso conocemos el origen de este desastre social? A juzgar por lo que aparece en los medios se podría decir que pocas personas pueden darle un significado a la palabra "desahucio" y la responsabilidad que ello conlleva.
Analizando un poco nuestra historia a partir de la Transición, nos damos cuenta de que España se subió al tren del progreso unas paradas más tarde que aquellos países considerados "avanzados": quiso llegar al mismo destino, al mismo tiempo y sin darse cuenta de que todo viaje tiene un precio. Tal vez por haber estado sometidos a un régimen totalitario, que nos acostumbró a no opinar sobre aquello que nos parecía inalcanzable, nos diera la impresión de que una vez nos deshiciéramos de este, cualquier alternativa nos haría completamente libres de cualquier deber. Todavía se nos llena la boca al hablar de Democracia (una Democracia que por muchas razones no se ha sabido implantar equitativamente en todo el territorio). Por este motivo parece que dimos carta blanca a nuestros nuevos dirigentes
Estábamos convencidos de merecer todo aquello que veíamos a nuestro alrededor sin asumir el trabajo que ese modo de vida nos iba a exigir. Al principio fuimos colmados de novedades: un piso, dos coches y tres hipotecas que ya se pagarían. Extasiados ante tantas facilidades nos olvidamos de vigilar a los que hacían posible todo aquello: los bancos, los políticos y las leyes. El poder administrativo se vio capaz de subir al Everest sin botellas de oxígeno, eran los Todopoderosos que desde lo más alto nos veían fácilmente maleables, y se atrevieron a menospreciar una de las herramientas clave en una nación: la Educación. A través de esta y sus numerosas modificaciones en cuanto a los sistemas implantados (COU, EGB, ESO, ABC, WC...) nos han hecho ver al político como un ser Divino y lejano del pueblo, se habla incluso de "clase política". En los institutos públicos españoles no se sabe lo que es la Constitución, solo se menciona en el último año de bachiller y sin darle el peso que debería, menospreciando el esfuerzo de nuestros antepasados no tan lejanos. En lugar de esto nos han distraído con "medidas sociales" amontonadas sobre una base económica cada vez más inestable, cerrándonos los ojos ante los peligros que acechan a una sociedad descuidada como la que hasta ahora hemos ido creando.
¿Y cuál es resultado de esta carrera al vacío? Unos políticos que han olvidado su misión mientras se llenan los bolsillos y unos ciudadanos que han renegado de su deber, incapaces ya de reconocer cuáles han sido sus despreocupaciones. ¿De qué se hablaba antes de la crisis? De comprar vacunas para las diversas vertientes de gripe, del agujero de la capa de ozono y sistemas para cerrarlo y de la sanidad pública TOTALMENTE gratuita que no existe en ninguno de aquellos países que tanto venerábamos. Nos creemos que las radiografías son gratuitas, nadie nos recuerda cuánto cuestan.
Ahora que los palillos donde se cimentaba todo se han partido, queremos recuperar nuestro poder como ciudadanos y sin pensar en que parte de la culpa es nuestra gritamos "STOP DESAHUCIOS".
*Texto ideado y escrito en colaboración con Héctor Gonzalez, El contrabandista de ideas


