Si tuviera que clasificar los motivos por los que me gusta ser donostiarra, uno de los primeros sería sin ninguna duda el llevar en la sangre el disfrute de su Tamborrada. Para las personas de otras ciudades puede parecer absurdo, incluso una exageración el darle tanta importancia -y no digamos ya si son de ciudades grandes.
El 20 de Enero se juntan la Navidad, el Festival de jazz, Semana Grande y San Valentín. Acostumbrados a la timidez a veces hostil que nos caracteriza a los norteños, ese día no ofrecemos nada más que sonrisas (¡y comparsa!). Todo el mundo a cualquier edad se siente embriagado por la alegría que produce el escuchar la obra de Sarriegui por las calles de un lado y de otro. Es un día en el que nos definimos como personas FELICES: los problemas desaparecen de nuestras mentes, nos miramos entusiasmados los unos a los otros e incluso nos hablamos entre desconocidos. Hay gente a la que solamente veo una vez al año, el día de San Sebastián. Incluso el plano político pasa desapercibido, por mucha pancartita que nos pongan delante.
Por un plazo de 24 horas es como su fuésemos todos de la misma familia. Y no como un sentimiento de esos que salen en la tele que van y vienen: es algo REAL, más que los que podamos sentir en nuestro día a día, ¡El 20 de enero se nos sube a la cabeza y nos llena el corazón de buen humor! No me siento demasiado "sobrada" al afirmar esto último ya que después del 20, llega el 21 (hoy en Donosti, es día laboral lala lalaaaa) y aunque nos sintamos nostálgicos, nuestras resacas contienen más que restos etílicos: aun nos queda esa llamita de cursilería recordándonos los unos a los otros lo maravilloso que fue el día de ayer. Y si esto no fuera suficiente demostración de amor hacia este día, solo hay que ver cómo este año nos hemos reído de la ciclogénesis explosiva a la cara. Nos dan igual la amenazas meteorológicas contra las que parecía imposible luchar. Este sentimiento común nos une y nos hace vencedores.
Por un día, en esta ciudad se puede decir que hay una convivencia armoniosa.
* Al que sea de fuera le dejo este vídeo para que descubra y se ría de nuestra faceta sentimental tan disimulada. Al de aquí... para sacarle una sonrisa. (La marcha de San Sebastíán solo se escucha el 20 de enero y como no encontraba los Cosacos de Kazan, me decanto por un buen Txuri Urdin .)
Y ALGO DE MÚSICA, QUE ES PRECIOSA. Ataque de Herriko semes.
Y ALGO DE MÚSICA, QUE ES PRECIOSA. Ataque de Herriko semes.